DESPUÉS DE DIOS, MADRE MÍA
Después de Dios
el más puro amor
el de una madre
irrestricta su resignación
para dar con abnegación
ha, éste mundo de los hijos
su entrega infinita de amor.
Madre mía…
rosa de rosas, entre las madres
entre el jazmín de los hijos
no hay fragancia que os, te pague
por el valor incalculable
que llevas en tu corazón
la dicha y felicidad de ser Madre.
Después de Dios
es ella, incomparable
su esplendor de bondad,
brilla en mi camino
como una flor de luz
en el guiar de mis pasos
eres mi guía, Madre mía.
Madre mía…
clemencia con clemencia
me criaste en el sosiego de tu soledad
sigilosa como felina diestra
impalpable en tu caminar
con tu destreza serena
para cuidarme día a día.
Después de Dios,
es ella, sencilla
basta un simple gesto
para ella, ya es consuelo
y ya se siente estar agradecida
Ho, que grandiosa es ella
mi madre mía...
Madre mía…
siempre presurosa por dar
llena de gozo por servir
con anhelo de tener siempre al lado,
a su hijo amado
ansiosa, deseosa siempre
por saber del hijo que se fué.
Es el amor de madre,
único e incomparable.
Después de Dios
el más puro amor
el de una madre
amor, que solo ella sabe dar
ha este mundo de los hijos
es ella, adorable su ternura
adorable mi Madre mía…
Madrecita mía
ni 1000 besos
ni 1000 palabras
ha decir, te amo
te quiero, Madre
es tu amor, el mensaje,
más puro del amor.
Después de Dios
siempre inigualable
porque nunca espera pago alguno
para seguir siendo buena
porque después de Dios
es ella, mi Bendita Madre
el amor más puro del Mundo.
Oscar Annelo Oscanova Cruz
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