sábado, 15 de octubre de 2016

El regreso

De siete sueños
largos y solemnes,
baje a los días
lenta, absurdamente.
traía los augurios de mi vida.
traía los recuerdos de mi muerte.

viernes, 14 de octubre de 2016

La cantinela del Frustado

Fuiste mi gran amor
porque no llegamos a nada,
a la vida en común,
a las profundidades de la menstruación.
del hastío, del intercambio de humores
en el bochorno del verano.

Nunca anduvimos entre escombros.
miramos la luna en el mar
pero jamás oxidándose en el ropero
hecha grietas, mapas de aburrimiento.

Todo quedo en "tal vez" y en "sin embargo".

Que bueno que así fuera,
algo debe quedar sin completarse,
en el vaso un espacio para vino
y en el silencio un hueco para el canto.


jueves, 19 de marzo de 2015

La soledad

En lo intimo soportaba poco a la gente.
Busque la soledad 
la tuve toda.
Salude tantas veces el alba.
Solo. Completo

Me exaspero la soledad, de pronto.
Ese silencio de los muebles rotos, 
ese morirse sin estar ninguno
Así, sin darme cuenta,
sin pensarlo, 
en el saludo del cartero 
en la entrega del diario, de la leche,
en los pasos tardíos del vecino, 
buscaba estar con alguien, 
ser de alguno.

Halle esposa,
tengo hijo. 
No quiero para ellos 
la soledad. 


                                                                                                    Enoch Cancino Casahonda.

martes, 24 de febrero de 2015

A mis obligaciones.


Cumpliendo con mi oficio
piedra con piedra, pluma a pluma,
pasa el invierno y deja
sitios abandonados,
habitaciones muertas:
yo trabajo y trabajo,
debo substituir
tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.

No es para mí sino el polvo,
la lluvia cruel de la estación,
no me reservo nada
sino todo el espacio
y allí trabajar, trabajar,
manifestar la primavera.

A todos tengo que dar algo
cada semana y cada día,
un regalo de color azul,
un pétalo frío del bosque,
y ya de mañana estoy vivo
mientras los otros se sumergen
en la pereza, en el amor,
yo estoy limpiando mi campana,
mi corazón, mis herramientas.

Tengo rocío para todos.



                                                                         Pablo Neruda.

lunes, 23 de febrero de 2015

Amor mio, mi amor

Amor mio, mi amor, amor hallado
de pronto en la ostra de la muerte.
quiero comer contigo, estar, amar contigo,
quiero tocarte, verte.

Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo 
los hilos de mi sangre acostumbrada, 
lo dice este dolor y mis zapatos 
y mi boca y mi almohada. 

Te quiero, amor, amor absurda mente, 
tontamente, perdido, iluminado, 
soñando rosas e inventando estrellas 
y diciéndote adiós yendo a tu lado. 

Te quiero desde el poste de la esquina, 
desde la alfombra de ese cuarto a solas, 
en las sábanas tibias de tu cuerpo 
donde se duerme un agua de amapolas. 

Cabellera del aire desvelado, 
río de noche, platanar oscuro, 
colmena ciega, amor desenterrado, 

voy a seguir tus pasos hacia arriba, 
de tus pies a tu muslo y tu costado.



                                                                                   Jaime Sabines.


jueves, 19 de febrero de 2015

Hasta mañana


Voy a cerrar los ojos en voz baja 
voy a meterme a tientas en el sueño. 

En este instante el odio no trabaja 

para la muerte que es su pobre dueño 
la voluntad suspende su latido 
y yo me siento lejos, tan pequeño 



que a Dios invoco, pero no le pido 

nada, con tal de compartir apenas 
este universo que hemos conseguido 



por las malas y a veces por las buenas. 

¿Por qué el mundo soñado no es el mismo 
que este mundo de muerte a manos llenas? 



Mi pesadilla es siempre el optimismo: 

me duermo débil, sueño que soy fuerte, 
pero el futuro aguarda. Es un abismo. 



No me lo digan cuando me despierte.




                                                         Mario Benedetti.

Lo que necesito de TI

No sabes como necesito tu voz;
necesito tus miradas 
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios 
¡Ya no puedo... seguir así!
...Ya... No puedo
mi mente no quiere pensar 
no puedo pensar nada mas que en ti.
Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos 
con aquella justicia que me inspira
para lo que siempre fue mi espina
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido... 
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aún ¡Te sigo extrañando! 



                                                             Mario Benedetti.